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domingo, 15 de febrero de 2015

La Habana en los años 50 (III)

Vista aérea de La habana  
Vista aérea de La Habana con el Palacio Presidencial a la derecha
El Edificio FOCSA y el SOMEILLAN a la derecha de la foto
Los edificios Focsa a la izquierda y el Someillán a la derecha.

Había comenzado como un juego y se está convirtiendo en una obsesión que me tiene abstraído y ausente del resto del mundo durante los últimos días, más aún como fotógrafo, que creo sigo siendo. En La Habana no paras de preguntarte como pudo ser esa ciudad en sus años de esplendor, si aún en su estado actual de decadencia es tremendamente bella, la pregunta de todo visitante es cómo pudo ser antes. Se echaba de menos una bola de cristal, un agujerito, una mirilla a través del tiempo para saciar no solo mi curiosidad, la de la mayoría de la gente con la que allí hablaba y con la que hablo estando ya en España. Tenía las fotos que me proporcionó Noemí a mi llegada, una colección de 241 fotografías de algún fotógrafo al servicio, quiero creer, del Ministerio de Obras Públicas. Este material circula profusamente por Internet, se regala en los hoteles habaneros y siempre te lo estás encontrando, mires dónde mires. Como punto de partida, no está nada mal. Vistas de El Vedado y Centro Habana con operarios retirando los raíles de los tranvías y pavimentando las calles, la ampliación de El Malecón y la construcción de numerosas infraestructuras y servicios. Pero quería más y no sin dificultad y horas delante del ordenador, vas hallando lo que buscas. Por deformación profesional, excluyo las imágenes que considero de baja calidad por su técnica, su aportación documental, escasa resolución o pequeño tamaño y al mismo tiempo voy haciéndome con una colección muy interesante. Espero no vulnerar con mis actos ningún derecho de autor, las fotos circulan en numerosas webs y foros de Internet. Si fuera así, no dudaría en retirarlas.

Mansiones de El Vedado
Mansiones en El Vedado
He limpiado muchas imágenes y subsanado algunos defectos como la suciedad en la copia original anterior al escaneado, algo totalmente ajeno y prescindible y he corregido niveles y contraste si ha sido necesario.
El resultado de todo este trabajo me deja maravillado y más enamorado, si cabe, de esta ciudad. El ambiente en sus calles, el tráfico de personas y vehículos que ahora se me presentan relucientes y su maravillosa arquitectura. Los lugares de ocio, los bares, casinos y cabarets con su jolgorio noctámbulo. La elegancia y sofisticación de los años cincuenta y ese toque de banalidad tan propio de los norteamericanos. La ciudad del pecado, de las plumas y lentejuelas, del mambo en el Tropicana, del lujo desmedido, de las mansiones, del consumismo y de los neones, las bombillas y de la publicidad descontrolada. Muchas cosas desaparecidas, otras muchas que se quedaron, algunas han visto pasar los años y otras se derrumbaron…
Demasiadas cosas para la reflexión.

Reyna y Belascoaín
Reyna y Belascoaín
Puente del Almendares
Puente sobre el rio Almendares


El transporte en los años 50
Transporte público, el tranvía
 
Calle Obispo en 1952
Calle Obispo en 1952

sábado, 17 de enero de 2015

Para gustos están los colores. Vedado Tennis Club





Mi amigo Alfonso ha incluido en su Facebook una noticia sobre el nuevo uso que se le va a dar o ya se le está dando al edificio que en otros tiempos fuera el elitista Vedado tennis club de La Habana. No había empezado a leer la noticia pero al ver la foto del impresionante edificio algo me resultaba familiar. Ese edificio lo conozco, me suena una barbaridad, he pasado por delante de él un montón de veces…..seguro.
La fotografía en cuestión, muestra un elegante caserón ahora pintado de color azul, no se si en honor a Industriales, el equipo de béisbol de La Habana (deducción que sacamos entre Noemí, Ricardo y yo mismo) y que desde ahora va a ser el Museo del béisbol de la capital cubana.
Estaba totalmente convencido pero me aseguro y lo consulto en Internet. Busco la dirección del nuevo museo….esquina entre la calle 12 y Calzada. Lo conocía. Lo veíamos cuando cogíamos el camino mas corto hacia El Malecón desde nuestra casa. Era imposible pasar por delante de él y no verlo. Durante el último mes de mi estancia en Cuba, una gran parte del tejado, el que corresponde a la fachada que da a la calle 12, se había derrumbado y mostraba algunas estancias. La verdad, daba pena ver un elegantísimo edificio que ahora comenzaba a derrumbarse. No recuerdo haberme preguntado nada sobre el uso que se le estuviera dando, algo normal, ya que si en La Habana quisieras conocer la historia de cada construcción que te llama a contemplarla, necesitarías toda la vida.
El caso es que me han venido a la  mente muchos recuerdos y dos cosas en especial.

Una. Alguien colgó en Facebook una foto de un puesto, creo de algún país africano, donde se mostraban a la venta varias cabezas de monos para su  consumo. Otra persona comentaba que vivía en un país civilizado y que llevaba una alimentación sana que nada tenía que ver con esa salvajada. Me indigné puesto que desde el desconocimiento no se puede criticar lo que se puedan ver obligados a comer en otros lugares del mundo menos favorecidos. Tal vez sea por costumbre, cultura o tradición, pero lo más seguro es por necesidad. Escribí algo al respecto en este blog, aunque debo reconocer que llevado por mi enfado y sin mucho sentido.

Dos. Una entrevista a un importante arquitecto cubano que criticaba despiadadamente el uso y mantenimiento tan irresponsable y poco respetuoso que se hacía en muchos edificios de Centrohabana. Era especialmente crítico con los colores con que se pintan las fachadas de muchos ejemplares únicos de arquitectura neoclásica, que en su elegante origen, nada tienen que ver con esos colores gritones propios de gentes del oriente de la isla.
Alberto, arquitecto argentino, me recuerda el origen de los colores de La Boca, el barrio de Buenos Aires. Las fachadas están pintadas de mil colores. Se empezó a pintar así porque se utilizaba la pintura sobrante de los barcos. Ahora el uso de colores llamativos es “obligatorio”.
Se hace lo que se puede con lo que se tiene. De eso no se le puede dar clases a un cubano, pero veo las fotos de este edificio y ya no se que pensar, me he quedado sin palabras y ahora solo pienso en aquellos dibujos de Los Pitufos.


El Vedado Tennis Club fue una club social cubano para la recreación de la alta burguesía habanera entre 1902 y 1959. Escenario de juegos de béisbol, fútbol y fútbol americano. Reconocido internacionalmente como yacht club fue la única institución recreativa capaz de emular con el Habana Yacht Club.
Entre los numerosos asociados de la aristocracia habanera que frecuentaron el Vedado Tennis Club, se encuentran los presidentes de la República, Mario García Menocal y Gerardo Machado; y otras personalidades influyentes como Orestes Ferrara, Enrique Conill y Porfirio Franca.
Luego del triunfo de la Revolución fue nacionalizada y convertida en el Círculo Social José Antonio Echeverria    (www.ecured.cu)
 
Aspecto del Vedado Tennis Club de La Habana durante los últimos años y en la actualidad

jueves, 14 de agosto de 2014

Refllexiones I

Habaneando.Bar Casa Grande La Habana. (Alfredo Iglesias)
Ya han pasado dos meses y medio desde mi vuelta de La Habana y solo el nueve de junio conseguí  publicar unas líneas en este blog. Lo he intentado varias veces y dudo que esta vaya a ser la definitiva y que consiga hacer algo coherente con los pensamientos que me dan vueltas por la cabeza.
Hemos hablado por teléfono con Luís, que ya da por seguro que colgará “La última cena” en la Fábrica del Arte Cubano y he recibido varios correos de Isis y un mensaje de Sergey. Nos echamos de menos. Nos echamos muchísimo de menos.
Tengo la sensación de estar metiendo en una bolsa cada día que pasa y que la deposito en la basura antes de echarme a la cama.
Recuerdo que antes de ir a La Habana, le comenté a Luís que nuestro viaje era (como se suele decir) salir de Guatemala para ir a Guatepeor. Jamás tuve un especial interés en visitar Cuba y salíamos de un país sumido en una demoledora crisis hacia otro en el punto más alto de su decadencia. Pensaba en morenas y morenos bailando salsa y regatón y que coño podía yo pintar en ese escenario. Desde mi desconocimiento de Cuba e influenciado por las ideas preconcebidas y por los testimonios de los turistas de siete o quince días repartidos entre los hoteles habaneros y en los “paraísos ficticios” y ”hermosos guetos” en primera línea de playa en Varadero,  nos “plantábamos” en el barrio de El Vedado con el propósito de olvidar nuestras respectivas crisis, trabajar y vivir “casi” como cubanos.
En mi caso, mi intención era fotografiar la ciudad y escribir mis sensaciones de cada día. Lo hice desde una mirada ingenua, según iba descubriendo lo que esta ciudad quería mostrarme, sin más influencias, sin otra intención, con escasa información adicional y desde la perspectiva que te da el estado de humor tan cambiante que provoca una estancia prolongada en La Habana, una exposición a esta extraña radiación, una medicación que cura, molesta, enfada, divierte, engancha… y miles de cosas más.
Ahora desde mi casa, en la ciudad que nací y en la que he pasado la mayor parte de mi vida, me asombro que la sinceridad e inocencia de mis palabras y pensamientos descubran realidades que leo y veo en escritores y periodistas, autores de escritos o documentales, textos sesudos y videos de los que circulan por televisiones y por Internet.
Intenté evitar escribir de cosas “serias”, al igual que parecer parcial o meterme en “barrizales” de los que no supiera salir y casi sin querer, he reflexionado sobre todas las múltiples realidades de Cuba con palabras y fotos de mi día a día.
Sumido en la insoportable ociosidad del que no sabe que hacer con su vida, mis mejores momentos los paso recordando los instantes y los amigos, los gestos, las palabras y los lugares que han quedado al otro lado de un océano. Todos los días pienso en ellos y repaso las fotos una y otra vez y me obsesiono por ir conociendo un poco más ese lugar. Leo y veo grabaciones y videos relacionados con Cuba, su historia, su música y sus costumbres. Analizo las opiniones y los comentarios de otros visitantes y la visión que se afanan en dar de sus experiencias en la isla.